Muriel Viejo

Muriel Viejo es una villa perteneciente a la comarca de pinares, muy próximo al Pico de la Corona. Dista de Soria capital 42 kilómetros.

En un documento del año 1088, actualmente en el archivo de la catedral de El Burgo de Osma, aparece citado cuando se establecen los límites de la diócesis de Osma, tras reconquistar los cristianos el territorio, y debe tratarse de Muriel Viejo por el nombre que le acompaña. En otros escritos se nombran a los dos Murieles juntos y en el año 1016 se dice que, desde Calatañazor y los Murieles avanzan los castellanos hacía el norte de la provincia.

Cuentan que Almanzor pasó herido por Muriel Viejo camino de Calatañazor para encontrarse con su derrota definitiva.

En el término se encuentra la iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción y la ermita de San Roque.

Antiguamente hubo una iglesia románica, ya que la puerta del cementerio contiene una arquivolta con unos capiteles muy deteriorados. Este sería el único vestigio medieval.

En la ciudad de Soria hubo una iglesia románica que se llamaba San Juan de Muriel, situada en un barrio que posiblemente se formó con gentes venidas de los Murieles en los años de la repoblación cristiana, hacia finales del siglo XI y comienzos del siglo XII. El Fuero de Soria incluye una disposición en la que se dice que los vendimiadores debían dejar su trabajo cuando se oyera el tañido de la campana de San Juan de Muriel.

En medio de una densa arboleda de pinos y robles, Muriel Viejo conserva las ruinas de una antigua construcción musulmana situada en el alto de San Vicente. Trabajos posteriores efectuados en este lugar sacaron a la luz una antigua necrópolis. Una estela funeraria hallada en las excavaciones se guarda hoy en la iglesia de la localidad. En la Edad Media el caserío pudo estar en una zona más alta, a los pies del pico de San Vicente, en el paraje que se denomina la Iglesia Vieja. Constancia de que hubo una iglesia románica es que su portada se colocó en la puerta del actual cementerio. Tiene los capiteles muy deteriorados, pero en uno se perciben nereidas afrontadas.